TRASHUMANCIA CON MIRADA JOVEN: UNA EXPERIENCIA VIVIDA Y GUIADA DESDE DENTRO
El pasado 20 de julio de 2025, los caminos del Parque Nacional de Monfragüe volvieron a llenarse de cencerros, pisadas y relatos compartidos. Más de 200 vacas avileñas negras ibéricas de la ganadería Martín Domínguez recorrieron, junto a sus pastores, familiares y un grupo de acompañantes, los 13 kilómetros que separan Torrejón el Rubio de Villarreal de San Carlos, en una jornada que culminaba la formación del curso “Monitores de Turismo y Trashumancia”.
No fue una simple ruta ganadera. Esta jornada fue el escenario práctico donde las y los jóvenes participantes del curso se estrenaron como anfitriones de una experiencia tan auténtica como transformadora. Durante varias horas, caminaron junto al rebaño —y junto a la historia viva de sus propias familias (de las ganaderías “Martin Domínguez” e “Hijos de Ezequiel”) — asumiendo tareas de interpretación del paisaje, atención al grupo, registro audiovisual y cuidado del bienestar animal.
Una jornada, muchos aprendizajes
Desde el descansadero de Torrejón el Rubio, donde se inició la marcha al amanecer, hasta las praderas de Villarreal de San Carlos, el grupo trabajó en desplegar lo aprendido durante las sesiones teóricas: leer el territorio, explicar los valores ecológicos y culturales del recorrido, aplicar normas de seguridad y mostrar respeto al ganado y al entorno. Cada parada del itinerario fue una oportunidad para interpretar con sentido: desde la función de las vías pecuarias como corredores ecológicos o el papel de la ganadería extensiva en la conservación del paisaje, hasta elementos del patrimonio cultural material e inmaterial.
Bajo la guía del equipo de Verdehesa y el acompañamiento de las familias ganaderas Martín Domínguez e Hijos de Ezequiel, las y los jóvenes entrenaron habilidades como como el trabajo en equipo, la comunicación y la corresponsabilidad en tareas que fueron desde la organización del grupo y la atención al bienestar de los perros y caballos trashumantes, hasta la preparación del almuerzo.
Más allá del aprendizaje técnico, la jornada tejió otros logros más invisibles, pero igual de esenciales: la conexión entre dos ganaderías, la complicidad nacida del camino que se comparte y el diálogo entre generaciones que no solo transmiten saberes, sino también formas de estar en el mundo.
Turismo con raíz y responsabilidad
Esta jornada, cuidadosamente diseñada por Verdehesa y planificada en el marco del proyecto Naturaleza Pastoreada, que coordina la Fundación Global Nature, no fue una actividad turística abierta al público, sino una acción formativa con carácter demostrativo y mirada de futuro. A través de esta experiencia, el grupo pudo vivir de forma directa los principios de un ecoturismo vivencial que Verdehesa desarrolla en torno a la trashumancia: un enfoque que entrelaza conservación del territorio, educación ambiental y puesta en valor del patrimonio ganadero y cultural.
Interpretar un puente, una dehesa o una leyenda no es solo repetir datos: es saber transmitir una emoción, contextualizar un paisaje, dar sentido a un esfuerzo. Y eso es lo que hicieron los y las jóvenes en formación: convirtieron el camino en aula y en escena, y la trashumancia en relato compartido, con la satisfacción del esfuerzo compartido y orgullo por el trabajo bien hecho.
Desde Verdehesa, creemos que preservar la trashumancia no es solo una cuestión de memoria: es también una oportunidad para construir propuestas presentes y de futuro basadas en el conocimiento local, la sostenibilidad y el orgullo de identidad. Apostar por el relevo generacional en la ganadería extensiva implica, entre otras cosas, reconocer la capacidad de estos jóvenes para liderar la transformación del turismo rural desde sus propias raíces.
Porque si la trashumancia sigue viva, es gracias a las ganaderías y familias que la mantienen … y a quienes están dispuestas a interpretarla.
Cierre con sabor a futuro
La jornada terminó con un almuerzo comunitario en Villarreal de San Carlos, la entrega de diplomas y un cierre en círculo donde las emociones estuvieron a flor de piel. Para todas y todos fue la primera vez que guiaban una experiencia en la que se reconocen desde la infancia. Para algunas, quizás el inicio de un camino profesional ligado a sus raíces.
Ha sido una experiencia intensa, cargada de emociones y de sentido. Cada participante aportó su mirada, su historia familiar, sus inquietudes. Y lo más valioso: su deseo de seguir caminando por este legado, pero con nuevas herramientas. Porque la trashumancia no solo une estaciones y territorios. También puede ser un puente entre generaciones, una estrategia de adaptación al cambio climático, una fuente de empleo en el medio rural y una experiencia turística transformadora.
Un legado que camina
La trashumancia necesita vías pecuarias transitables, pastores apoyados, animales fuertes… pero también algo igual de esencial: voces que la expliquen, manos que la acompañen y jóvenes que la sostengan con orgullo, capaces de entrelazar tradición, turismo y conservación.
Este curso ha demostrado que el relevo generacional no solo es posible, sino que ya está en marcha. Sin embargo, para que siga avanzando necesita algo más que voluntad: requiere apoyo, reconocimiento y una apuesta decidida por parte de las administraciones públicas y de toda la sociedad.
Desde Verdehesa queremos agradecer el compromiso de las ganaderías Hermanos Martín Domínguez e Hijos de Ezequiel, el respaldo constante del equipo de la Fundación Global Nature, y, sobre todo, la implicación, el entusiasmo y la autenticidad de estas y estos jóvenes que ya están dando continuidad a una historia que sigue viva… siempre que alguien la camine.
Conoce nuestra experiencia de agroturismo «Vive la Trashumancia«










































